Saltar al contenido

Expedición de Domínguez y Escalante

El 29 de julio de 1776, se puso en marcha una expedición desde Santa Fe, liderada por el franciscano fray Francisco Atanasio Domínguez, quien también era el visitador de San Pablo de Nuevo México. El propósito de esta empresa era explorar el Cañón del Colorado y buscar un camino hacia la Nueva California. La iniciativa contó con la aprobación del gobernador de Nuevo México en ese momento, Mendinueta, y se basó en los informes proporcionados por el padre Garcés.

Junto a fray Francisco Atanasio Domínguez, se unieron a la expedición el padre Silvestre Vélez de Escalante, misionero de Zuñi, el capitán miliciano e ingeniero Bernardo de Miera, quien se encargó de cartografiar el viaje. También formaron parte de la expedición Juan Pedro de Cisneros, alcalde de Zuñi, Joaquín Laín de Santa Fe, Lorenzo Olivares de El Paso, y los intérpretes Lucrecio y Andrés Muñiz, Juan de Aguilar y Simón Lucero.

Durante el trayecto, la expedición enfrentó diversos desafíos, pero su objetivo primordial era encontrar una ruta hacia la Nueva California a través del Cañón del Colorado. Aunque no lograron completar su misión original, la exploración proporcionó valiosa información sobre la región y sus habitantes. Los informes y mapas que se generaron durante la expedición fueron una contribución destacada al conocimiento geográfico de la época.

Índice de contenidos

Entorno histórico

Al mismo tiempo que las trece colonias declaraban su independencia de la Corona Británica, creando los Estados Unidos el 4 de julio, el Padre Garcés intentaba encontrar una ruta entre las misiones repartidas por la frontera norte de «México». Parte de la misión de Xavier del Bac, al sur de Arizona y explora los territorios cercanos al Gran Cañón estableciendo contacto allí con los moquis (hopi) y los cosnina (havasupai). Su intención era llegar hasta Santa Fe pero cesa en sus intenciones y regresa sin conseguirlo.